Cumartesi

Comercio Imperial. El matrimonio.

Sobre la inmensidad ebúrnea dos hombres de recio aspecto conversan pausadamente.
El más alto, de movimientos algo toscos pero precisos es el gran comerciante y embajador Gnot Vistroz. A su lado, con la espalda algo encorvada Het Bvorty, el conocido guardián de Su Majestad Imperial, parpadéa y dirige su mirada siempre en la dirección adecuada...

H.B. :- Verá usted; Su Majestad no es tal y como la imagina.
G.V. :- ¿Cómo sería eso posible?. Más allá de rasgos y actitudes todos somos en esencia el mismo ser.
H.B. :- Verá usted, no es así en este caso.
...
H.B. :- Piénselo durante un instante. ¿Cree que un hombre de su talla, con las más elevadas preocupaciones infiltrando sus sensaciones, puede parecerse en algo a usted o a mi?.
...
H.B. :- En ese caso se equivoca. El día contiene tan sólo 24 horas y Su Majestad hace ya años descubrió que, incluso Ella, debía someterse al inexorable paso del tiempo.
H.B. :- También el espacio Le limita. Por desgracia, no ha descubierto un método más eficiente que el que va usted a conocer inmediatamente para estar presente allí donde debiera.
H.B. :- ¿Cree acaso que el sol permite hacer lo que se debe y estar presente en los lugares necesarios al mismo tiempo?. Es necesaria, al menos, una persona para desarrollar la actividad intelecual; y, como mínimo, otra para la social.
H.B. :- Quería saber y ya sabe. Empalidezca viejo amigo. Arrodíllese y muestre respeto a Nós.


Al Calvo Italiano, Carmello Antoine, Batista Francés, Luz Guerrera y Revertido Africa. Gracias por ayudar a dar forma y palabra a los absurdos presentes de un miserable ser.

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